Primera Comunión
Mayo y junio son meses de comuniones, de los que la reciben por primera vez y de los padres que se acercan a los sacramentos con sus hijos para mostrarles cercanía y darles ejemplo. Me encanta ver a los niños de Primera Comunión: el blanco de sus trajes es símbolo de sencillez y de pureza. Me llama la atención el nerviosismo de muchas madres cuando se acerca el día. ¿Será porque son conscientes de la maravilla de que sus niños reciban a Jesús ? ¿Será porque muchos ven en la primera comunión, una fiesta social e importa quedar bien ante familiares y amigos? ¿Por el contagio de la ilusión de los niños? Yo no tuve nervios; no sé si porque pasé de restaurantes: la comida, espléndida, pero en casa. No quise que la parafernalia que suele acompañar a las primeras comuniones, distrajera o ahogara el fervor de mis hijos, ni hacer un gasto excesivo. Una cosa me apena: el que haya niños que el día de su Primera Comunión se
despiden del templo: no vuelven a pisar con regularidad por allí. Es la incoherencia de sus padres. Una cosa muy interesante: la catequesis familiar, presente en algunas parroquias. En esta época de pluralismo y de laicismo, ¿no deberemos formarnos muy bien los padres para ser educadores de la fe de nuestros hijos?
M. F. V.
¿Te proponemos que nos comentes fue para ti el día de la Primera Comunión?